Este concurso de monólogos es, ante todo, un acto de celebración.
Celebración de la voz y la mirada propia, del humor como herramienta de pensamiento y de la escena como espacio de libertad.
Este encuentro nace para dar lugar a miradas diversas, valientes y necesarias, donde las mujeres suben al escenario y no solo para hacer reír, sino para contar, cuestionar y transformar.
Porque un monólogo nunca es solo un monólogo: es una forma de estar en el mundo.
Gracias a todas las participantes por traer su verdad, su ironía y su talento. Y gracias al público por escuchar, reír y acompañar.
