El Museo se convierte en un espacio habitado por el movimiento. La propuesta invita al público a recorrer el edificio a través de una breve intervención itinerante que despierta la mirada y prepara el encuentro con la danza, que continúa en la Sala de Conferencias. Allí, el espacio se transforma: el cuerpo, el sonido y la arquitectura dialogan en cercanía, con el público rodeando el lugar de la acción. Una experiencia que entrelaza danza clásica y contemporánea, improvisación y música en directo, y que propone una forma sensible de escuchar el espacio y habitar el tiempo.
