En la película podemos ver a Lomax en su último año de vida, convaleciente e incapaz de hablar debido a una hemorragia cerebral: es trágico observar en tal estado a un hombre que dedicó su vida a documentar la comunicación oral. Sin embargo, la visita de Kappers a la casa de Lomax en Florida le empuja a iniciar un viaje por Europa siguiendo sus pasos en los años cincuenta. En una vieja furgoneta Volkswagen, el director se lanza a la búsqueda de los protagonistas de aquellas grabaciones, preguntando y haciendo indagaciones en las islas escocesas, en las comarcas españolas y en los pueblos italianos al pie de las montañas. Una tras otra se suceden las escenas emocionantes, protagonizadas por gente humilde con los ojos humedecidos al escuchar las voces de sus padres o de sus hermanas así como la frustración del equipo de la película cada vez que llegan a un pueblo y se encuentran con que los protagonistas de las grabaciones ya han fallecido